A MODO DE PRESENTACIÓN DE «JOSEMARIAMAIZTOGORES.COM» (prosa) (terminado)

ESTE BLOG NACE PARA TI

Este espacio nace porque hay una mujer que me desordena el mundo. No lo digo en metáforas suaves ni en frases que pretendan quedar bien: hablo de una presencia que me atraviesa, que me altera, que me hace sentir vivo de un modo que no esperaba. Cada vez que se acerca, algo en mí despierta con una intensidad que no sé disimular, por mucho que lo intente. Hay personas que pasan por la vida sin dejar rastro. Ella no. Ella llega y el aire cambia. Su proximidad tiene una fuerza que me rompe las defensas, una energía que me empuja a decir lo que nunca dije, a admitir lo que siempre callé. Su olor, su manera de ocupar el espacio, su voz que a veces ni siquiera necesita hablar… todo eso se convierte en una especie de verdad que no puedo ignorar. Este blog existe porque no fui capaz de guardar esto solo para mí. Porque cada vez que ella se sienta a mi lado, siento que algo en mí se mueve, se abre, se ilumina y se oscurece al mismo tiempo. Porque hay emociones que no caben en un pecho y necesitan un lugar donde respirar.

No escribo esto para impresionarla ni para buscar nada. Escribo porque necesito poner en palabras lo que me pasa cuando ella está cerca. Porque hay una intensidad que me supera y que, si no la dejo salir, acabaría por consumirme.

Este espacio es mi manera de darle forma a lo que siento, de reconocer que hay encuentros que cambian el rumbo, aunque nunca se digan en voz alta. Ella no lo sabe. O quizá sí. Pero este umbral es para ella. Para la mujer que, sin pretenderlo, convirtió mi silencio en una historia que tenía que ser escrita.

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PRESENTACIÓN DE «JOSEMARIAMAIZTOGORES.COM» (soneto)

Como Quijote fui tras el camino,
buscando enderezar viejos desvelos;
venciendo, entre paciencia y largos duelos,
gigantes de metal y desatino.

Hoy abre este blog un nuevo destino,
sin mudar la pasión de sus anhelos;
habitan los recuerdos y los cielos
que ofrecen libro, viaje y verso fino.

No somos una escuadra vencedora,
mas un puñado fiel, siempre reunidos,
hacemos de la lectura nuestra gloria.

Cada lector aviva los latidos,
y mientras la palabra nos mejora,
el partido prosigue… compartidos.

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«¡PASA, QUE ESTÁS EN TU CASA!»

Si has llegado hasta aquí, quiero darte las gracias. No sé si vienes por curiosidad, porque alguien te habló de este rincón o porque el azar, que también sabe manejar internet, decidió dejarte precisamente aquí. Sea como sea, bienvenido.

Durante estos últimos meses me he dedicado a rehacer el blog casi por completo. Incluso le he cambiado el nombre. Por fuera quizá apenas notes diferencias; por dentro, sin embargo, el trabajo ha sido enorme. He intentado poner un poco de orden en este pequeño caos literario para que te resulte más fácil encontrar lo que buscas… o, mejor aún, aquello que no sabías que estabas buscando.

No ha sido precisamente un camino cómodo.

La expulsión de WordPress.com me rompió por completo el ritmo de trabajo. Pasé de escribir y publicar con la naturalidad de quien conduce por una autovía a tener que avanzar casi al paso. Me sentí como el viejo SEAT 600 de mis padres cuando, allá por los años sesenta, subía el puerto del Manzanal entre Astorga y Bembibre. Cuatro personas dentro, maletas, bultos… y el pobre coche resoplando en primera marcha porque no daba para más.

Pues exactamente así me he sentido yo.

Pero aquí estoy.

Y, aunque todavía quedan muchas cosas por mejorar, ya puedo invitarte a entrar.

Un favor antes de comenzar: Siempre te agradeceré que me leas directamente desde la web. No es un capricho. Cada visita ayuda a que este blog siga respirando y creciendo. La dirección es muy sencilla:

www.josemariamaiztogores.com

Si entras desde el móvil, lo primero que verás será un viejo quinto de Estrella Galicia, de aquellos que muchos recordamos de los años setenta. Después aparece una ilustración del libro Sonmeigo, el último seudónimo que utilizo con cierta asiduidad y con el que me siento especialmente cómodo.

Y, a partir de ahí, comienza realmente el viaje. No tengas miedo del número de entradas. Quizá haya algo que, al principio, pueda asustarte. Estoy muy cerca de las setecientas entradas. Sí. Son muchas.

Pero no pienses que he escrito todo eso en unos pocos meses. Durante el curso 2025-2026, mientras tú trabajabas, estudiabas o simplemente vivías tu vida, yo aproveché la jubilación para ir subiendo una enorme cantidad de textos que llevaba años guardando en el ordenador. Muchos permanecían olvidados desde hacía décadas.

Por eso encontrarás artículos publicados recientemente que, en realidad, fueron escritos hace bastante tiempo.

No he querido reescribirlos.

Me habría resultado fácil maquillarlos para que todos sonaran igual. Preferí otra cosa: corregir erratas, eliminar fallos de redacción y respetar la voz con la que nacieron. Algunos me siguen gustando mucho; otros los escribiría hoy de manera diferente. Pero todos forman parte del mismo camino. Y eso también soy yo.

Además, para que navegar resulte más cómodo, los textos aparecen agrupados de cinco en cinco.

Empecemos la visita

Puede parecer una contradicción, pero lo primero que quiero enseñarte es… lo último.

«A MODO DE PRESENTACIÓN». ¡PASA! ESTÁS EN TU CASA. Precisamente es el texto que estás leyendo ahora. Quería que quien llegara por primera vez encontrara una mano tendida antes que una lista interminable de enlaces.

Después empieza realmente el recorrido.

«A LA SOMBRA DEL VERBO»

Es probablemente el cajón más amplio de toda la casa. Encontrarás prosa de muy distintos tipos: reflexiones, cuentos, entrevistas, pequeñas locuras literarias, humor, diccionarios imposibles, parodias y algún que otro disparate que, sorprendentemente, terminó teniendo sentido. Como sucede en cualquier casa donde se vive de verdad, hay habitaciones más ordenadas que otras.

«BIOGRAFÍA ACTUALIZADA»

No esperes una autobiografía solemne. Es una versión resumida, puesta al día y, sobre todo, mucho más sincera que la que escribí hace años.

«CANCIONES COMENTADAS POR JMMT»

Todos tenemos canciones que nos han acompañado en momentos importantes de la vida. Estas son algunas de las mías. Las comento desde mi experiencia personal, apoyándome cuando lo considero oportuno en opiniones de personas que saben muchísimo más de música que yo.

«CANDO CHOVE POR DENTRO»

Aquí el idioma cambia. Es mi obra poética en gallego escrita desde los años noventa. Algunos textos son sencillos; otros intentan arañar un poco más por dentro. Hay ternura, nostalgia, sensualidad, heridas y también alguna sonrisa. Todavía faltan muchos. Sigo trabajando en ello. Lo mismo con «DAS NOITES QUE NON DURMO». Forman los dos títulos, quizá alguno más, un corpus de mi prosa poética en gallego.

«LOS CUENTOS»

De momento encontrarás «El terrenito de Rafo», «Miedo al contacto social» y «La soledad».

Se leen enseguida. Ojalá después tengas ganas de contarme qué te han parecido.

«EL REVERSO DE MI VOZ» es la continuación natural de «LAS ARISTAS DE MI VERDAD». Aquí reúno buena parte de mi prosa poética en castellano escrita durante los últimos treinta años. Hay textos delicados, otros irónicos, algunos sensuales y otros quizá demasiado atrevidos para determinados lectores. Supongo que cada uno encontrará los suyos.

«GALICIA QUEDA AL NOROESTE»

Tengo debilidad por esta sección. Probablemente sea el lugar donde más aparece el gallego que llevo dentro, aunque esté escrito en castellano. Hay cuentos, recuerdos, paisajes, entrevistas imaginarias, reflexiones, pequeñas escenas de teatro y lugares que un día dejaron huella en mí. Seguirá creciendo. Mientras me quede memoria, seguirá creciendo.

«HATROZ»

Es la única novela terminada. En ella he intentado contar la vida de Rafo. Le dediqué incontables horas, muchísimo cariño y más dudas de las que imaginas. Su recepción ha sido discreta. Quizá demasiado discreta para todo el tiempo que invertí en ella. Aun así, sigo creyendo que merecía la pena escribirla.

«IMÁGENES COMENTADAS POR JMMT»

Funciona de manera parecida al apartado dedicado a las canciones. Solo que aquí las protagonistas son fotografías, pinturas e ilustraciones que, por un motivo u otro, dejaron una huella en mí.

«A la pereza» y «Al bloqueo literario» Son dos de las incorporaciones más recientes. Un romance y un soneto. El primero sonríe con ironía. El segundo habla de una realidad mucho menos divertida: ese bloqueo que, tarde o temprano, visita a quien escribe.

Lo que todavía no me atrevo a publicar. Existe otra novela. Hoy se llama «El turno de nadie». Está escrita, pero todavía no está preparada para salir de casa. Necesita muchas correcciones y, sobre todo, necesita que yo encuentre el valor suficiente para dejarla marchar. Ya llegará su momento.

UNA ÚLTIMA PETICIÓN

Al final del recorrido encontrarás la firma de Sonmeigo y la posibilidad de suscribirte al blog.

El procedimiento no puede ser más sencillo: escribes tu dirección de correo electrónico, pulsas el botón correspondiente… y listo. Aquí voy a confesarte una cosa. Hace algún tiempo un supuesto experto en marketing me dijo que nunca debía hablar con tanta transparencia sobre los suscriptores. Que esas cosas no se cuentan. Pues qué quieres que te diga…

¡Me importa un carallo! Cuando empecé de verdad esta aventura tenía 346 suscriptores. Recuerdo perfectamente aquella cifra porque me hizo una ilusión enorme. Duró poco. Después comenzó una lenta cuesta abajo que todavía continúa. Hoy rondo los 136. Puede seguir bajando.

Quizá sea un poco Mr. Bean, un poco inspector Clouseau, un poco Wile E. Coyote o un poco François Pignon: personajes entrañables que casi siempre consiguen exactamente lo contrario de lo que pretendían.

No descarto parecerme un poco a todos ellos.

También he hecho limpieza. No quiero que nadie reciba correos de este blog si hace meses que no abre ni una sola entrada. Prefiero tener menos suscriptores, pero saber que quienes permanecen al otro lado todavía conservan un mínimo interés por lo que escribo. Creo que también uno debe respetarse a sí mismo. Aunque eso suponga perder cifras.

Y AHORA SÍ…

Ya está. La puerta queda abierta.

No pretendo que leas las casi setecientas entradas. Sería una locura. Ni siquiera yo sería capaz de hacerlo de un tirón.

Solo me gustaría que pasearas por este blog como quien entra en una romaría galega. Sin prisas. Dejándote llevar. Igual que uno empieza siguiendo el olor del pulpo á feira, el pan recién horneado o los churros, se detiene un momento a escuchar una gaita, charla con un desconocido bajo una carballeira y acaba descubriendo que la mejor parte de la fiesta no era la que tenía prevista.

Ojalá aquí te ocurra algo parecido. Que un título te llame la atención. Que un texto te haga sonreír. Que otro te incomode un poco. Que alguno te acompañe durante unos días. Y, si al terminar la visita sientes ganas de volver, de recomendar este rincón a alguien o de dejarme unas palabras, habré recibido el mejor regalo que puede esperar quien escribe.

Gracias por entrar. Gracias por quedarte un rato. Y, sobre todo, gracias por acompañarme en este viaje literario.

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RE-PRESENTACIÓN IRRACIONAL DE «JOSEMARIAMAIZTOGORES.COM»

Bienvenidos a este espacio donde nadie pregunta y, sin embargo, las respuestas fluyen como si alguien estuviera escuchando con atención irónica y lápiz afilado. Aquí comienza una entrevista singular: no hay entrevistador, no hay micrófono en la solapa, pero hay alguien que habla porque sí, «porque lle peta». Porque el silencio a veces necesita ser interrumpido con una confesión innecesaria.

Nuestro protagonista entra en escena como quien se sienta en una silla ya caliente que no tiene patas. Mira al vacío —que hoy hace de entrevistador imaginario— y empieza a responder las preguntas que nadie le ha hecho. Sin filtros, sin guion, sin ninguna pregunta que le justifique.

¡Hola, querido amigo que no estás presente!

¡Gracias por tener la osadía de no visitar este blog! No marches, hombre, no marches. Este no es un blog normal.

Llamarse JOSEMARIAMAIZTOGORES apunta seriedad y categoría, pero en el fondo es una «carallada». Un vecino gallego, en una madrugada ácida, me dijo que no entendía el término «carallada». Le expliqué que es «la manifestación espontánea de locura estilizada, con pretensiones estéticas o humorísticas. Suele aparecer en textos, conversaciones o momentos de inspiración absurda, y se reconoce por provocar sonrisas incómodas, pensamientos inútiles o reflexiones que nadie pidió».

Aquí no hay influencers, ni tazas motivacionales de regalo, ni palabras en inglés tipo live, laugh, love o cualquier otra, ni recomendaciones para cortarse las uñas sin ningún instrumento, ni invitaciones al plató porque no existe… Aquí hay galleguidad con denominación de origen. Disfrutarás con nuestra amante ironía y observarás un sentido del humor que podría curar hasta los males más serios del trabajo.

No voy a negar que también hay poemas serios, nacidos de lo más profundo de mi «no sentimiento».

¿Quién son yo? Un loco con múltiples personalidades. Depende del día. Un loco que quiere poner a tus pies (no se te ocurra poner el ordenador en ese lugar) toda su obra. Soy como una montaña rusa: el mismo día estoy en la cumbre de la positividad y de la alegría como me arrastro por «a merda das vacas». Es la mejor manera de entendernos tú y yo… ¿Y el resto de la gente? También. Mis textos son como una tortilla sin cebolla: simples, sinceros, y un poco provocadores.

¿Temas principales del blog? Cosas que no le interesan a nadie, pero que contadas con gracia parecen importantes.

Reflexiones filosóficas sobre «los semáforos de Ourense y su enorme personalidad». Los semáforos de Ourense no son meros artefactos urbanos. No. Son entes existenciales, testigos silenciosos de un tiempo que no corre, sino que se dilata entre el verde que nunca llega y el rojo que insiste como una declaración de principios.

Experimentos sociales como «comer caldo en agosto para ver si la abuela deja de protestar». Estudio socioculinario sobre la tolerancia térmica emocional de las abuelas gallegas ante el caldo en verano: Si uno come caldo en pleno agosto a 35º a la sombra, a las tres de la tarde, la abuela dejará de emitir quejas climatológicas y, por primera vez en la historia documentada, asentirá en silencio… aunque sea por tres segundos.

Listas absurdas como «los siete signos de que eres gallego, aunque hayas nacido en Madagascar». Por ejemplo, uno: Eres capaz de discutir durante una hora sobre el grado de ternura exacto que debe tener el pulpo, como si fuera cuestión de Estado.

Estudios científicos (totalmente inventados) sobre «la ironía como método de defensa personal». En un minucioso estudio realizado por el inexistente Instituto de Neurobuceo Aplicado de la Universidad de San Cucufato del Oeste, 327 conejillos de indias humanos fueron sometidos a situaciones sociales incómodas —como reuniones familiares con suegros opinadores y entrevistas de trabajo sin sentido— para analizar el impacto de la ironía como escudo emocional.

—«Sufrimientos emocionales que manifesté cuando me quitaron la primera muela». Fue en 1965, año glorioso de la anestesia dudosa y la empatía en baja. Entré al dentista con una muela rebelde y salí con menos piezas dentales, menos dignidad y más traumas emocionales que una sesión de psicoanálisis con Freud en ayunas.

Caralladas literarias estilo la siguiente. La tortuga entró en un bar, pidió un vino Mencía y tres cangrejos de río vestidos de filósofos griegos. El camarero, con forma de triste paraguas, la miró de reojo y le preguntó: ¿Tiene usted licencia de soñadora profesional? Ella respondió con un poema sobre semáforos rebeldes que bailan muñeiras los domingos. Todo el bar estalló en aplausos filosóficos. Y la lluvia celosa decidió escribir su novela autobiográfica en braille líquido.

Auténticas joyas del disparate con toque culto. Don Casimiro, filósofo de taberna y poeta de urinario público, escribía sus aforismos en la espuma del vermú, mientras discutía con Heidegger a través de la radio sobre las deposiciones consistentes en Ourense.

Textos irreverentes. El santo patrón del sarcasmo apareció en el espejo del ascensor y me dijo: «Confía en ti… pero no demasiado, ya te conozco» y me realizó una bendición con olor a café recalentado.

Críticas «serias» de libros inexistentes. Título imaginado: La melancolía del refrigerador vacío por Eusebio Rascatripas. Lo más destacado por inexistente: el capítulo siete, «Oda a la cebolla ausente», es una pieza lírica que debería incluirse en todo programa de estudios de filosofía aplicada.

Personajes ridículos con fondo literario. Don Anselmo es un hombre de bigote asimétrico y capa de terciopelo que lleva siempre consigo una antología de autores que nunca existieron. Habla en verso endecasílabo incluso cuando pide el pan, y corrige la sintaxis del viento con una vara de mimbre.

Microrrelatos con finales sin sentido. El perro de la familia, que no ladraba desde 1983, empezó a recitar nombres en latín. La abuela observaba desde el espejo, donde ya no tenía ojos, solo dos lunas giradas hacia adentro. Y en la radio, un locutor anunció la hora: «Son las tres de la mañana en todas las ciudades de Galicia menos en la tuya».

Recuerdos de la infancia y la juventud… De pronto, con la lectura, te viste atrapado en discusiones sobre si el narrador era fiable, si el autor vivía atormentado o simplemente no sabía usar comas. Y lo peor: empezaste a entender las letras pequeñas de los contratos. Ya no había vuelta atrás.

Y textos serios sobre el amor, la nostalgia, la desolación, el desamor, la geografía gallega… La soledad es humana porque tiene rostro: el nuestro, cuando fingimos reír, cuando decimos «estoy bien» con el tono justo para que no pregunten más. Se camufla en rutinas, se disfraza de independencia, se justifica con agendas llenas de cosas que no importan.

—Y nuevos capítulos de Hatroz, evidentemente.

¿La frecuencia de publicación? Cuando tenga tiempo, ideas, cuando el maldito wifi (por favor, pronuncia «guaifai») no me abandone o cuando me venga la inspiración de la Reina Lupa, muller de armas tomar. Publico con más regularidad que el tren A Coruña—Vigo… lo cual, siendo sinceros, tampoco es muy difícil. Quien lo probó lo sabe. Lo mismo con el AVE Santiago—Oporto, que no existe.

¿Objetivo final? Que te rías, me odies o me ames. O que pienses «vaya chorrada, pero nos hacen falta estas tonterías». Porque en el fondo, este blog es como ese vecino del quinto que nunca está bien de la cabeza, pero que siempre tiene una frase que te alegra el día. Si te gusta el sentimiento gallego, la ironía, el dolor emocional y reírte de ti mismo o de mí (o de la vida en general), este blog es como la lluvia: viene sin avisar, te moja por dentro, y a veces acaba en fiesta…o desgracia.

¿Qué razones tengo para publicarlo?

Porque hoy, querido lector, lloré los siete mares. Sí, lloré. Y mucho. Pero no por un amor perdido, ni por el descalabro de la filosofía existencial, ni porque no «depusiera sólido» el perro del vecino. No. Lloré porque el pan de mi empanada estaba seco.

Seco como mis sentimientos cada vez que recibo un mensaje que me dice: «adiós, plasta, adiós» y nada más. ¡Eso no es mensajería, eso es terrorismo emocional!

Después de un llanto tan triste, escribí en la cama un texto caralludo: Lloro, sí… pero no tanto por amor. El amor es una mierda. Lloro por cosas serias. Parece que cogí la cebolla que había cortado ayer en el baño. Estoy ahogado en pensamientos… y no he sido capaz de pensar en mi propia ducha, porque olvidé que hoy había corte de agua de 7 a 10. Luego miré el móvil: nada personal. Solo el guasap del grupo «carallóns» diciendo «Hola, salí de la Xunta y marcho para casa porque no me han elegido presidente». Pienso en una declaración de amor y quiero escribirle un poema, pero el corrector automático transforma «dolor» en «doctor» y ahora parece que sufro, sí… pero con estilo. Suspiro tan fuerte que la cámara de mi ordenador viaja por la ventana a la velocidad del sonido. Ya no te puede ver.

¿Alguien me pidió que escribiera un blog? Nadie contesta. Y cada lágrima que me cae en el teclado… rebota como un balón de fútbol gallego y me hace llorar más. Pero no me mires así, yo también soy complejo. Soy gallego: mitad lluvia, mitad sentimiento, y un cien por cien indeciso. El otro día me preguntaron: «Tienes frío?» Y yo respondí:

«No sé, el cuerpo me dice que sí, pero el alma dice que está bien». ¡Coño!, pues ponte a escribir un blog. Y así fue. Borré los existentes.

Último argumento. Así vivimos: con bufanda y contradicción. Intento hacer meditación y escribir… pero en mi cabeza hay un cuarteto de gaitas tocando la «Muiñeira de la ansiedad». Quise probar el yoga… Acabé en posición fetal, abrazado al radiador, diciendo: «¡Oh, Dios, qué estrés!». Pero yo sigo adelante. Porque si voy a llorar, que sea por cortar cebolla haciendo un caldo con marisco, no por amores que se escapan como el wifi cuando más lo necesitas. Y se caen lágrimas, que caigan sobre un plato de pulpo. Que así por lo menos tienen donde remojar. ¡Ah! Si has llegado hasta aquí, es que has entrado por la puerta grande de mi blog.

Estoy más que preparado para repartir diversión, tristeza, sarcasmo, y unas buenas dosis de ingenio. Aquí puedes contar conmigo para cosas útiles, inútiles o absurdamente necesarias. La clave está en mezclar el universo literario con la irreverencia y el sentido del humor gallego. Te pido un chisco de inteligencia, mucha ironía y libertad total para mandarme a sembrar patacas. ¡Gracias!

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