Si has llegado hasta aquí, quiero darte las gracias. No sé si vienes por curiosidad, porque alguien te habló de este rincón o porque el azar, que también sabe manejar internet, decidió dejarte precisamente aquí. Sea como sea, bienvenido.
Durante estos últimos meses me he dedicado a rehacer el blog casi por completo. Incluso le he cambiado el nombre. Por fuera quizá apenas notes diferencias; por dentro, sin embargo, el trabajo ha sido enorme. He intentado poner un poco de orden en este pequeño caos literario para que te resulte más fácil encontrar lo que buscas… o, mejor aún, aquello que no sabías que estabas buscando.
No ha sido precisamente un camino cómodo.
La expulsión de WordPress.com me rompió por completo el ritmo de trabajo. Pasé de escribir y publicar con la naturalidad de quien conduce por una autovía a tener que avanzar casi al paso. Me sentí como el viejo SEAT 600 de mis padres cuando, allá por los años sesenta, subía el puerto del Manzanal entre Astorga y Bembibre. Cuatro personas dentro, maletas, bultos… y el pobre coche resoplando en primera marcha porque no daba para más.
Pues exactamente así me he sentido yo.
Pero aquí estoy.
Y, aunque todavía quedan muchas cosas por mejorar, ya puedo invitarte a entrar.
Un favor antes de comenzar: Siempre te agradeceré que me leas directamente desde la web. No es un capricho. Cada visita ayuda a que este blog siga respirando y creciendo. La dirección es muy sencilla:
Si entras desde el móvil, lo primero que verás será un viejo quinto de Estrella Galicia, de aquellos que muchos recordamos de los años setenta. Después aparece una ilustración del libro Sonmeigo, el último seudónimo que utilizo con cierta asiduidad y con el que me siento especialmente cómodo.
Y, a partir de ahí, comienza realmente el viaje. No tengas miedo del número de entradas. Quizá haya algo que, al principio, pueda asustarte. Estoy muy cerca de las setecientas entradas. Sí. Son muchas.
Pero no pienses que he escrito todo eso en unos pocos meses. Durante el curso 2025-2026, mientras tú trabajabas, estudiabas o simplemente vivías tu vida, yo aproveché la jubilación para ir subiendo una enorme cantidad de textos que llevaba años guardando en el ordenador. Muchos permanecían olvidados desde hacía décadas.
Por eso encontrarás artículos publicados recientemente que, en realidad, fueron escritos hace bastante tiempo.
No he querido reescribirlos.
Me habría resultado fácil maquillarlos para que todos sonaran igual. Preferí otra cosa: corregir erratas, eliminar fallos de redacción y respetar la voz con la que nacieron. Algunos me siguen gustando mucho; otros los escribiría hoy de manera diferente. Pero todos forman parte del mismo camino. Y eso también soy yo.
Además, para que navegar resulte más cómodo, los textos aparecen agrupados de cinco en cinco.
Empecemos la visita
Puede parecer una contradicción, pero lo primero que quiero enseñarte es… lo último.
«A MODO DE PRESENTACIÓN». ¡PASA! ESTÁS EN TU CASA. Precisamente es el texto que estás leyendo ahora. Quería que quien llegara por primera vez encontrara una mano tendida antes que una lista interminable de enlaces.
Después empieza realmente el recorrido.
«A LA SOMBRA DEL VERBO»
Es probablemente el cajón más amplio de toda la casa. Encontrarás prosa de muy distintos tipos: reflexiones, cuentos, entrevistas, pequeñas locuras literarias, humor, diccionarios imposibles, parodias y algún que otro disparate que, sorprendentemente, terminó teniendo sentido. Como sucede en cualquier casa donde se vive de verdad, hay habitaciones más ordenadas que otras.
«BIOGRAFÍA ACTUALIZADA»
No esperes una autobiografía solemne. Es una versión resumida, puesta al día y, sobre todo, mucho más sincera que la que escribí hace años.
«CANCIONES COMENTADAS POR JMMT»
Todos tenemos canciones que nos han acompañado en momentos importantes de la vida. Estas son algunas de las mías. Las comento desde mi experiencia personal, apoyándome cuando lo considero oportuno en opiniones de personas que saben muchísimo más de música que yo.
«CANDO CHOVE POR DENTRO»
Aquí el idioma cambia. Es mi obra poética en gallego escrita desde los años noventa. Algunos textos son sencillos; otros intentan arañar un poco más por dentro. Hay ternura, nostalgia, sensualidad, heridas y también alguna sonrisa. Todavía faltan muchos. Sigo trabajando en ello. Lo mismo con «DAS NOITES QUE NON DURMO». Forman los dos títulos, quizá alguno más, un corpus de mi prosa poética en gallego.
«LOS CUENTOS»
De momento encontrarás «El terrenito de Rafo», «Miedo al contacto social» y «La soledad».
Se leen enseguida. Ojalá después tengas ganas de contarme qué te han parecido.
«EL REVERSO DE MI VOZ» es la continuación natural de «LAS ARISTAS DE MI VERDAD». Aquí reúno buena parte de mi prosa poética en castellano escrita durante los últimos treinta años. Hay textos delicados, otros irónicos, algunos sensuales y otros quizá demasiado atrevidos para determinados lectores. Supongo que cada uno encontrará los suyos.
«GALICIA QUEDA AL NOROESTE»
Tengo debilidad por esta sección. Probablemente sea el lugar donde más aparece el gallego que llevo dentro, aunque esté escrito en castellano. Hay cuentos, recuerdos, paisajes, entrevistas imaginarias, reflexiones, pequeñas escenas de teatro y lugares que un día dejaron huella en mí. Seguirá creciendo. Mientras me quede memoria, seguirá creciendo.
«HATROZ»
Es la única novela terminada. En ella he intentado contar la vida de Rafo. Le dediqué incontables horas, muchísimo cariño y más dudas de las que imaginas. Su recepción ha sido discreta. Quizá demasiado discreta para todo el tiempo que invertí en ella. Aun así, sigo creyendo que merecía la pena escribirla.
«IMÁGENES COMENTADAS POR JMMT»
Funciona de manera parecida al apartado dedicado a las canciones. Solo que aquí las protagonistas son fotografías, pinturas e ilustraciones que, por un motivo u otro, dejaron una huella en mí.
«A la pereza» y «Al bloqueo literario» Son dos de las incorporaciones más recientes. Un romance y un soneto. El primero sonríe con ironía. El segundo habla de una realidad mucho menos divertida: ese bloqueo que, tarde o temprano, visita a quien escribe.
Lo que todavía no me atrevo a publicar. Existe otra novela. Hoy se llama «El turno de nadie». Está escrita, pero todavía no está preparada para salir de casa. Necesita muchas correcciones y, sobre todo, necesita que yo encuentre el valor suficiente para dejarla marchar. Ya llegará su momento.
UNA ÚLTIMA PETICIÓN
Al final del recorrido encontrarás la firma de Sonmeigo y la posibilidad de suscribirte al blog.
El procedimiento no puede ser más sencillo: escribes tu dirección de correo electrónico, pulsas el botón correspondiente… y listo. Aquí voy a confesarte una cosa. Hace algún tiempo un supuesto experto en marketing me dijo que nunca debía hablar con tanta transparencia sobre los suscriptores. Que esas cosas no se cuentan. Pues qué quieres que te diga…
¡Me importa un carallo! Cuando empecé de verdad esta aventura tenía 346 suscriptores. Recuerdo perfectamente aquella cifra porque me hizo una ilusión enorme. Duró poco. Después comenzó una lenta cuesta abajo que todavía continúa. Hoy rondo los 136. Puede seguir bajando.
Quizá sea un poco Mr. Bean, un poco inspector Clouseau, un poco Wile E. Coyote o un poco François Pignon: personajes entrañables que casi siempre consiguen exactamente lo contrario de lo que pretendían.
No descarto parecerme un poco a todos ellos.
También he hecho limpieza. No quiero que nadie reciba correos de este blog si hace meses que no abre ni una sola entrada. Prefiero tener menos suscriptores, pero saber que quienes permanecen al otro lado todavía conservan un mínimo interés por lo que escribo. Creo que también uno debe respetarse a sí mismo. Aunque eso suponga perder cifras.
Y AHORA SÍ…
Ya está. La puerta queda abierta.
No pretendo que leas las casi setecientas entradas. Sería una locura. Ni siquiera yo sería capaz de hacerlo de un tirón.
Solo me gustaría que pasearas por este blog como quien entra en una romaría galega. Sin prisas. Dejándote llevar. Igual que uno empieza siguiendo el olor del pulpo á feira, el pan recién horneado o los churros, se detiene un momento a escuchar una gaita, charla con un desconocido bajo una carballeira y acaba descubriendo que la mejor parte de la fiesta no era la que tenía prevista.
Ojalá aquí te ocurra algo parecido. Que un título te llame la atención. Que un texto te haga sonreír. Que otro te incomode un poco. Que alguno te acompañe durante unos días. Y, si al terminar la visita sientes ganas de volver, de recomendar este rincón a alguien o de dejarme unas palabras, habré recibido el mejor regalo que puede esperar quien escribe.
Gracias por entrar. Gracias por quedarte un rato. Y, sobre todo, gracias por acompañarme en este viaje literario.
Visitas: 1