VIENTOS Y TEMPESTADES

He recogido en mis treinta y seis años una multitud de sublimes aderezos. Unos penden esquivos en la vela del olvido, otros, surcan mi aliento cual enajenados desafíos. Mas todos son iguales. Nombres nuevos, nuevos vientos, todos refluyen en mi memoria el sabor añejo de viejas tempestades.

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