No te atormentes. Obsérvate. Piensa que existe en tu interior un lugar impermeable a los desajustes de idolatría. Esboza y perfila tu suerte, no estrangules tus profecías en el engaño de un rostro torpemente modelado, y perdura firme en tu ánimo hasta que logres poseer un infinito en el vértice de la luz.
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