¿Espejismo o realidad? Nadie me dijo que estabas allí. De repente, unas piernas envueltas en medias vengativas inquietaron y cubrieron de heridas la tranquilidad de mi espera. Eras tú, claro. ¿Regalo del demonio o caricia de un ángel? Estuve dos minutos observándote y me parecieron dos siglos de caminos largos y crecientes mareas. ¿Espejismo o realidad? Por un momento soñé que volvías a mí con las manos bien abiertas.

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