Mientras mi necesidad de vida se anega de crudas imágenes, la sensación de tenerte cerca censura todos mis anatemas. Tu mirada descubre en mi conticinio el murmullo de una cíclica premonición. Indomable por la ansiedad de tu equilibrio, la parsimonia de mi pulso marchito se precipita mayestáticamente, y, aunque la desnudez de tu promesa sepulta el tremor de mis fronteras, la infancia que me despierta todas las madrugadas te descubre sin ningún extraño ropaje los síntomas de una soledad vulnerada.
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Aunque me repito. De vez en cuando me siento mal y así. 🥰