SEPTIEMBRE NEGRO

El sol quema cualquier recóndito espacio. Las sombras de un cuerpo abismal personifican el cansancio que exuda mi frente. Vacío un poema por la acción de mi timidez: versos, versos, versos… todos mis versos se ahogan en la turbación de una mirada. Un eremítico testimonio se dilata eterno en esta lacerante espera. Nuestro espejo grita cómo se desintegran en diminutas órbitas las cuatro rosas de ayer. Y ya ni te nombro. Flamante como un emblema, la erosión, coartada de mis capitulaciones, desvanece toda mi sangre en un monólogo anónimo y silente.

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