SE HA ROTO EL SILENCIO

Jamás pensé que tu seductora compañía, silente escultura de sedosas y serviciales manos, respondiera afirmativamente a este juego de ilusiones que preside mis actos y a la frialdad que proyecta mi mirada cuando te desnudas ante el espejo. Jamás lo pensé. Las fantasmagorías se pasean, entre sombras, en tomo a un cuerpo de mujer que se ha perfilado limpia, serena y sensual. Desde entonces, todos los días, modelo una ilusión, un tiempo de fascinaciones y bonanzas, un calendario de sugerentes promesas, un lejano placer físico que resucita, un deseo asustado que me envuelve dilatado y un afán visionario que sólo anhela ser arropado por el cuerpo de tu enardecido silencio y por la ebriedad de tu piel desnuda.

Visitas: 0