Se amaban con torpeza, como quien aprende a bailar sin música. Tropezaban, se pisaban, reían. Pero bailaban igual, desafinados y felices. Porque el amor no siempre tiene ritmo, pero sí intención. Y en su desorden, encontraron armonía.
Visitas: 0
Se amaban con torpeza, como quien aprende a bailar sin música. Tropezaban, se pisaban, reían. Pero bailaban igual, desafinados y felices. Porque el amor no siempre tiene ritmo, pero sí intención. Y en su desorden, encontraron armonía.
Visitas: 0