RELÁMPAGO

El amor no fue un relámpago, sino una lámpara encendida poco a poco. Primero iluminó una esquina de mi vida, luego la habitación entera. Cuando quise apagarla, ya no recordaba dónde estaba el interruptor. Entonces entendí que algunas luces no vienen para deslumbrar, sino para enseñarte a vivir con su claridad, incluso cuando ya no está quien las encendió.

Visitas: 0