NO ME DEJES

Es cosa del demonio. Cuando estoy en tu compañía no sé qué me pasa. Deseo con más fuerza que nunca agarrar tu cuerpo con mis manos para que mi piel se llene de tu sangre caliente, pero mi frío emocional no conoce de sexo ni de fronteras mentales. Tu pecho, para mí, es un paisaje de placeres vertiginosos que me ciega el entendimiento y que me excita de tal modo que soy incapaz de dejarlo de acariciar. Y anhelo que tus caderas, acompasadas en una noche de oscuros cariños y de falsas erecciones, no me rechacen hartas de falsas promesas que nunca llegan. Mujer sin nombre, no me dejes solo y no permitas que la mía, ya diminuta fuerza, se pierda en un ánimo de cuerpos desnudos jamás no comprendidos.

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