NO ES IDEALIZACIÓN

No te idealizo. No quiero hacerlo. La idealización es una forma de cobardía. Prefiero imaginarte real, con sombra, con contradicciones, con zonas en las que no entro. Hay algo en ti —o en lo que proyecto en ti— que me mantiene alerta. No, tranquilo. Alerta. Esa es la palabra. Te escribo porque escribir es una manera de acercarme sin invadir. Porque la distancia también puede ser un gesto erótico. Porque no todo deseo quiere resolverse; algunos quieren durar. No busco que me respondas. No busco siquiera que me leas con benevolencia. Me basta con que este poema exista. Con saber que hubo un instante en el que alguien fue pensado con claridad y sin culpa. Si alguna vez sientes que alguien te observa desde el lenguaje, no con ojos, no con manos, sino con la paciencia de quien sabe esperar, puede que sea esto. Puede que sea yo escribiendo otra vez, sin saber si aún estás ahí. Esta es mi manera de decir: no te debo nada, no me debes nada, pero aquí queda lo que siento cuando pienso en ti. En blanco. Como debe ser.

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