La noche se ha desbocado y todos los dioses me profetizan una reiterada ceremonia de versículos en mi calcinado paraje. Todo es confuso. Soy incapaz de refugiarme en otro oráculo que no sea el tuyo cuando sobre mí se precipita un entramado de milenarias manos muertas. Todo es confuso. Y en este oasis de fechas imprecisas cada amanecer cierro mi pluma al mundo convirtiendo otra página de mi historia en un arrullo de desvelos y voces escritas.
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