Desnudarme no es solo quitarme la ropa. Desnudarme es decir lo que yo pienso de verdad. Es reconocer los miedos, las inseguridades, los errores, los recuerdos que todavía me duelen y las personas que todavía me importan, aunque ya no estén. Desnudarme es aceptar que todos estamos hechos de recuerdos, de heridas, de decisiones equivocadas y de momentos que nos cambiaron sin avisar.
Y cuando algo ha ardido aparecen las cenizas. Y todos, si vivimos lo suficiente, terminamos teniendo cenizas: de relaciones, de sueños, de versiones de nosotros mismos, de promesas, de lugares a los que no volvimos, de personas que ya no están. Vivir también es aprender a caminar entre esas cenizas sin dejar de avanzar.
Este libro y este blog no pretenden enseñar nada ni dar lecciones. Solo pretenden escribir. Escribir para entender. Escribir para recordar. Escribir para olvidar. Escribir porque hay cosas que solo existen de verdad cuando se ponen en palabras.
Quizá quien lea estas páginas se reconozca en algunas líneas. Quizá no. Pero si alguna vez alguien, al leer algo de este libro, piensa «esto también me ha pasado a mí», entonces todo habrá tenido sentido.
Porque al final todos compartimos más de lo que creemos: el amor, la pérdida, el miedo al paso del tiempo, la necesidad de que alguien nos entienda, la nostalgia por lo que ya no existe y esa extraña sensación de que la vida pasa muy deprisa mientras intentamos comprenderla.
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