En sueños camino por la carballeira sin saber muy bien qué voy a escribir hoy. Quizá desde este instante impreciso en el que los pies avanzan mientras la cabeza se queda atrás, atrapada en una frase que aún no existe. Vengo aquí para detener lo que corre demasiado rápido, para poner palabras donde antes solo había un rumor de hojas y algo parecido al silencio. Los carballos se alzan como una memoria que no me apura. No me piden respuestas ni conclusiones. Su sombra es un refugio a veces, una herida otras, porque también aquí aprendí que el amor no es un concepto cerrado: es esta luz que entra a destiempo entre las ramas, es la humedad en el suelo que promete vida y también resbala. El desamor no llegó nunca con un golpe seco; fue más bien una distancia que creció sin hacer ruido, como la hierba que invade un camino olvidado.
Visitas: 0