ALBORADA NOCTURNA

He despertado, ¡otra primavera más!, de un nocivo sueño eterno. Un aleteo de aves blancas emerge cual tímpano lleno de vida en mi madrugada. Una perpetua alucinación clandestina y dócil me rescata de mi penuria y enrosca mi mente a un sueño real de mujer.

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