No te imaginaba viajando por el vastísimo enjambre de otras manos. Solo un día sin verte y mi vida zozobra, mi vida naufraga calamitosamente en un mar de canciones tétricas y siniestras. Si me vieras en estos instantes vociferando tu nombre por los rincones más recónditos de mi existencia, seguro que correrías a mi encuentro y me aceptarías otra cita. Pero eso ya no es posible. Te has perdido, no entre los sublimes y generosos, no, sino entre los que no niegan sus deseos. Tal vez por dicho motivo hoy no me has querido ver. O tal vez sí. No lo sé. Lo mismo ahora estás soñándome…
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