CANSANCIO MENTAL

El cansancio mental no es como el dolor punzante de un músculo fatigado tras una larga carrera. Es más sutil, es invisible y se adhiere al pensamiento, volviéndolo denso y pegajoso. Las palabras, antes ágiles y dispuestas, se esconden y se vuelven esquivas. Las frases se atascan en la garganta de la mente. La paciencia se evapora y la alegría se siente como un eco distante. Es un vacío, una apatía que castra la motivación y el entusiasmo por cualquier tema. Es el culpable de que el navegador del cerebro tome decisiones equivocadas. Es, en definitiva, la silenciosa profunda extenuación del ser interior.

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