Dos miradas que se hablan sin voz que las confunda, dos miradas que se aman en un anárquico baile liberado de sólidos pentagramas, dos miradas que siguen el vaivén de mil caricias libertarias, dos miradas que se funden en el aire de un sinfín de cuerpos con deseos flotantes, dos miradas que gozan de la tensión irrefrenable de unos labios rojos, dos miradas que se funden sin prisas en un telúrico orgasmo de masificados éxtasis.
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