«DON ADJETIVÓN»

Hace unas semanas le rogué a un buen escritor, y a la par, experto en calamidades creativas, que examinara mi convulso e inapetente blog. Le hablé con mucha claridad: estoy metido en un bucle estilístico y gramatical del que no sé salir. No le di plazo alguno y el me exigió un silencio de confesonario. El tiempo es para los parásitos, los que estamos ocupados no nos preocupamos por él.

Han pasado veintiocho días.

Tú, José María, creo que habitas en un dolce far niente que te facilita el arte de la quietud y el sosiego del alma, pero que te frena de modo primario tu puesta en escena. Estás equivocado, muy equivocado. Cuanto de más tiempo dispongas, peor escribirás. Te veo haciendo aquí una eterna pausa ―la serenidad del instante, que dicen algunos poetas― para encontrar el orden de las palabras que bullen desorganizadas ahora mismo en tu cabeza. Rompes esa naturalidad que le da una espontánea creatividad a tus textos. No debes pensar tanto. Si es que alguien lo mencionó alguna vez, no recuerdo quién habló de la gracia de la demora o la dulzura del tiempo inútil para escribir sus mejores versos. Ni caso. Del lujo de perder el tiempo sólo podemos verlo en muy poquitos autores. Tal vez esto es producto de tu imaginación, José María.

Además, te obsesionas en una perfección formal que nunca vas a encontrar. Nunca. Convéncete. Sólo pueden alcanzar la perfección formal los que aceptan que la excelencia no consiste en añadir, sino en quitar incansablemente todo aquello que impide a una obra respirar con la naturalidad de lo inevitable. Y a ti te queda muchísimo. Reconócelo. Lo primero que buscas es adjetivar y deberías huir de ello. A tus años lo veo muy complejo. Llevas 40 años adjetivando. Es como una droga. Como todos los adictos, acabaste confundiendo la intensidad con la verdad. Lo que tienes que hacer es aprender a escribir con nombres y con verbos y los adjetivos llegarán solos, si hacen falta. Después del tratamiento que te voy a imponer, prueba un año entero escribiendo sólo aquello que un sustantivo y un verbo sean capaces de sostener.

Me dicen que me estoy pasando en la extensión del texto, así que, para terminar, te manifiesto mi clarificador diagnóstico: «Lo tuyo es un cuadro avanzado de hiperadjetivitis crónica recidivante, con episodios agudos de hipercalificación compulsiva y una preocupante tendencia a la ornamentación léxica exuberante, superflua, innecesaria, barroca, reincidente y, si me permites decirlo, ligeramente narcótica.

Presentas además una marcada dependencia de los calificativos luminosos, delicados, profundos, conmovedores, inefables, sutiles y deslumbrantes, acompañada de una aversión casi patológica al sustantivo desnudo y al verbo bien plantado.

El pronóstico es reservado. Si continúas así, terminarás describiendo el gozo de beber un vaso de agua fresca ahora en julio a las tres de la tarde como una límpida, cristalina, diáfana, transparente, serena, líquida e infinitamente refrescante experiencia hidroemocional».

Me cuentan que estás empeñado en el tratamiento a tal afección. Para mí ―yo lo puse en práctica hace tres años, y hasta hoy― es el siguiente: Se recomienda el ingreso voluntario, sin salir de su casa, en una Unidad Mental de Deshabituación Adjetival, donde permanecerá en observación hasta que sea capaz de contemplar una puesta de sol sin sentir la necesidad irrefrenable de calificarla de «espléndida», «única», «dorada», «crepuscular», «inefable», «celestial» «excelente», «hermosa» o «sobrecogedora». Sólo recibirá el alta cuando logre pronunciar, con serenidad clínica: «Ha anochecido». Lo mismo hablamos de un año como mínimo.

Firmado: José María Máiz Togores, conocido como «Don Adjetivón». Catedrático Emérito de Patologías Estilísticas y Director del Instituto Internacional para la Desintoxicación Adjetival, además de escritor.

«Tienes que retirarte. Estás más zumbado que las maracas de Machín. No me extraña que los suscriptores huyan de ti con la misma elegancia con la que un sustantivo escapa de un adjetivo posesivo», me ha dicho mi hermana después de leerlo.

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