VIAJES

Hay viajes que no necesitan maletas. Basta un recuerdo para recorrer de nuevo un camino, escuchar una voz o detenerse frente a una casa que el tiempo ya transformó, pero que sigue intacta en la memoria. Desde Madrid, donde vivo, vuelvo una y otra vez a Bertamiráns, no Val da Maía, y a Vedra, no Val do Ulla. Allí quedaron mis primeros pasos, mis largos veranos de la infancia, la adolescencia, la juventud y el aprendizaje de una forma de vivir que nunca me ha abandonado. Este texto quiere ser un homenaje a esa Galicia cercana y entrañable: a sus gentes, a sus costumbres, a sus paisajes y a esas pequeñas historias que rara vez aparecen en los libros, pero que permanecen para siempre en el corazón de quienes las vivieron. No escribo para añorar el pasado, sino para conservarlo vivo. Porque mientras alguien recuerde un camino, una fiesta, una conversación junto a la lareira o el nombre de un vecino, ese mundo seguirá existiendo. Si alguna de otras páginas consigue despertar también tus recuerdos, entonces este viaje habrá merecido la pena.

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