EL AMOR

Siempre he pensado que el amor no es solo una persona concreta. A veces es también una idea, una forma de admirar la presencia femenina en el mundo. Me ha fascinado la inteligencia inesperada de muchas mujeres, su manera directa de mirar los problemas, su risa cuando algo realmente les divierte y la naturalidad con la que habitan su propio cuerpo. Yo observaba todo eso con una mezcla de respeto, curiosidad y una distancia que a veces parecía inevitable. Tal vez porque temía romper esa belleza con mi torpeza o tal vez porque estaba enamorado de la idea misma del amor como algo amplio, luminoso, casi abstracto, que no siempre sabía cómo encajar en la realidad cotidiana de dos personas hablando frente a frente. Aun así, esa admiración persistente fue siempre sincera y silenciosa, como una música que sigue sonando incluso cuando la habitación queda vacía y solo permanece el eco.

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