SONDEOS NOCTURNOS

La noche nos quitó la mortaja de los ojos y quise tronar el secreto de tu lejanía, pero me confundiste con una nueva presunción y escogiste, ante la duda, otro horizonte. Me duelen las cenizas que van cayendo de mi corazón, me duelen, sí, me duelen porque están erigiendo en el suelo una estatua de soledad.

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