Cuando una fría humedad recorra tu cuerpo y te desvele en la noche, renacerá en ti aquella vieja inquietud que antaño relegaste al olvido. Aquello que latía oculto en tu pasividad te despertará fugazmente, y como un espiral de dóciles síntomas se revelará tu agotamiento, cristalizado de dudas, y tu disperso rostro se helará ante la fuerza de su mirada.
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