El peso del amor es tan grande que mi corazón, atlas de caducidades, se entrega colmado de vencidas estaciones en una sintetizada celebración de ambiciosos torbellinos y esculpidas unciones. Es un túnel de alquimias, es un encuentro no fungible, es soñar con la vitalidad de tus encantos evaporando la escarcha que pende de mi universo. Es una imperecedera almena de flores disecadas. Es ese muro de vidrios y lunas que, fulgurante e inmisericorde, se extiende por los cañaverales de nuestro manantial. Es abrazar nuevamente el aroma de tu dulzura cuando el mar ya ahogó en tiempos y lugares remotos mi penúltimo soplo de vida.
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