MURIÓ EL AMOR

Murió el amor. Me lo dijo un cadáver andante que encontré en una acera de este Madrid nauseabundo y cariñoso a la vez. Desnudo y lleno de heridas emocionales me acarició la memoria y tuve un orgasmo repulsivo e inapetente. Después de este placer fantasmal, quise besarlo, pero no me dejó. Me dijo que eso era para los hombres de verdad, no para estos aprendices eternos que lloran desazonados cuando hablan de la muerte. Quise convencerlo de que yo llevo años sin llorar y soltó tal carcajada que me ofendieron muchísimo. Para llegar a casa tuve que sortear un montón de cadáveres amortajados que echaban por la garganta una sangre biliosa por el esfuerzo de hacer el amor con una sombra inexistente. No hagas nada, me chilló en la oreja y sentí, otra vez, el orgasmo más repulsivo de mi vida. Cierto es que solamente siento placer cuando el recuerdo de una mujer se desnuda inmaterial en mis recuerdos.

Visitas: 0