No sabes lo que luché para no soñar contigo y no quieres entender que por fin lo he conseguido. Dice la canción. Eso mismo. Dice. Pero es mentira que sea cierto. Yo no he olvidado mis sueños. Mejor dicho, mi sueño. Y en él se perfila tu sombra con la claridad diáfana de un pasado remoto aún presente que me hace sangrar como si un cilicio emocional me circundara el alma. No logro borrar aquellos besos ingenuos, atolondrados y sinceros; aquellas manos que descubrían un mundo desconocido para los dos y aquellas risas espontáneas y libres de prejuicios que blanqueaban ciertos recelos. O eso creía yo. Torpe aprendiz de vivencias adultas. Enlodado carácter que disecaba una libertad aún no disfrutada. Pasado preñado de gravidez emocional. Por esto EL OLVIDO. Porque no logro olvidar.
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