MORRIÑA

Una fría y lluviosa acedía ha herido mi memoria. Lejana y sola, la muda ventana observa la cegadora aparición de la melancolía. Ya no siento el placer de tu afable clima sumergido en mis manos, ni palpita en mí la música apacible que mansamente desata con alas de cielo y mar el pinar de mi alegría.

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