SÍLABAS INVERNALES

Tengo las manos ateridas por el frío. Quisiera anidar esta última fatiga en el retiro de un cristal siempre amarillo. Entonces arrebataría a la rosa su aroma y dibujaría con mi saliva de dulzuras y pasiones una estrella. Tengo las manos ateridas por el frío. Quisiera escribir mi último verso en un nuevo horizonte de vertiginosas dunas y fértiles silencios. Entonces se rebelaría el perfil de mi pulso y desterraría de mi voz este enjambre de quimeras y consuelos. Recordadlo. Tengo las manos ateridas por el frío.

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