Estoy en desventaja con el mundo. Cada verso que escribo supone para mí un palpitante encuentro con el mar. Sin embargo, cada verso mío que leéis provoca en vosotros una niebla de risas y un gesto de hilaridad. Estoy en desventaja con el mundo, estoy en desventaja contigo. Cada verso que te recito quiere ser un manual de caricias en la tersura de tu dorada piel. Sin embargo, cada verso que me escuchas lo concibes como la burda pirueta de un torpe funambulista que se desploma destartalado en una cenicienta red.
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