FURTIVA MIRADA

Un racimo de ebriedad en primavera, ayer. Ese que degustamos los dos sin contacto físico, sin conocernos y sin habitación compartida. Sólo nebulosas de un placer efímero. Hoy, una simple bruma de otoño camino de ninguna parte que nos deja un regusto de fruición voluptuosa de unos ojos que nunca volverán a encontrarse y que han convertido lo vivido en un atisbo de alborozo fantasmal.

Visitas: 0