Somos equidistantes, contrarios o antagónicos. Somos tú y yo tantas cosas a la vez que nada es capaz de acercarnos. ¡Y menos un sentimiento! Porque hasta el afecto se pierde cuando dos voluntades avanzan en direcciones opuestas. Nos rozamos apenas, como dos líneas que parecen destinadas a encontrarse y, sin embargo, solo comparten el mismo horizonte. Quizá el error fue creer que bastaba con sentir para vencer la distancia. Hay abismos que no se salvan con abrazos ni silencios; simplemente existen, obstinados, recordándonos que no todo lo que se desea está hecho para permanecer unido.
Visitas: 0