MIEDO

No te acostumbres a justificar todas tus acciones, me dijo mientras me narraba detalladamente qué había hecho la maldita noche del plantón. Quise reprocharle que se contradecía con sus propias palabras. Yo lo puedo hacer, porque llevo una eternidad recordando tus palabras aquel día que fui capaz de esquivar mi sombra para acostarme con la tuya. No quise ir, tenía, y tengo aún, un pavor horroroso a fracasar, como siempre.

Visitas: 0