SE AMARON

Se amaron en domingos lentos, en cafés compartidos, en miradas que    decían más que mil palabras. No necesitaban grandes gestos, solo la rutina de estar juntos sin prisa. Como dos páginas que se leían sin saltarse líneas, sin buscar el final. Y aunque el libro se cerró, ambos recordaron el aroma de las hojas de aquellas tardes.

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